Portero realizando un golpeo largo durante un ejercicio de juego con los pies del portero en entrenamiento de fútbol.

5 ejercicios para mejorar tu juego con los pies como portero

El juego con los pies ya no es un extra para el portero. Hoy es una parte real del rendimiento y, en muchos casos, una diferencia clara entre jugar o quedarse en el banquillo. Da igual si compites en fútbol base, amateur o semiprofesional: si no te sientes cómodo con el balón en los pies, tarde o temprano se va a notar.

Muchos porteros entrenan paradas, blocajes y reflejos, pero apenas trabajan cómo recibir, perfilarse y decidir bajo presión. El resultado es siempre el mismo: dudas en salida de balón, pases forzados y errores que no vienen por falta de técnica, sino por falta de entrenamiento específico.

En CP Gloves trabajamos a diario con porteros y entrenadores que buscan soluciones prácticas, no teoría. Por eso, en este artículo encontrarás ejercicios concretos, pensados para situaciones reales de partido, que te ayudarán a ganar seguridad, mejorar tu toma de decisiones y sentirte cómodo cuando el balón pasa por tus pies.

Nada de ejercicios de relleno. Solo trabajo útil, aplicable y enfocado a mejorar tu rendimiento como portero moderno.

Ejercicio 1: control y pase con perfil abierto

Este ejercicio es la base para empezar a jugar con los pies con seguridad. No busca “hacer pases” sin más, sino entrenar lo que de verdad decide si sales limpio o te metes en un problema: cómo te perfilas antes de recibir, cómo orientas el primer toque y cómo juegas el pase con tiempo limitado.

Desarrollo paso a paso

Material: 4 conos + 1 balón (mínimo).
Jugadores: 2 (ideal). También se puede hacer con pared.

  1. Coloca un cuadrado con conos de unos 6–8 metros de lado. Tú estás en un vértice (portero) y tu compañero en el vértice opuesto (pasador).
  2. Añade dos conos a tu lado: uno a tu derecha y otro a tu izquierda, a 1–2 metros, simulando “salidas” posibles.
  3. El pasador te juega el balón a tu pie dominante. Antes de recibir, tú debes:
    • mirar rápidamente “campo” (un vistazo),
    • colocarte con el cuerpo ligeramente abierto hacia una de las salidas.
  4. Recibes con el pie de apoyo bien colocado y haces un primer control orientado hacia el cono de salida elegido.
  5. Tras el control, juegas un pase al pasador (o a pared) con el siguiente toque.
  6. Repite alternando:
    • salida derecha / salida izquierda,
    • pie dominante / no dominante (cuando esté controlado).

Progresión (para hacerlo más real): el pasador decide tarde a qué cono “te obliga” con una señal (voz o mano) justo antes del pase. Así entrenas reacción y decisión.

Aplicación real en partido

Este patrón aparece constantemente cuando:

  • recibes un pase atrás del central,
  • el rival presiona con un punta,
  • y necesitas jugar rápido al lateral o al mediocentro.

Si dominas el perfil abierto y el control orientado, reduces muchísimo dos riesgos típicos:

  • quedarte sin salida y rifar el balón,
  • jugar tarde y perderla cerca del área.

Aquí no gana el que pega más fuerte: gana el que recibe bien y decide antes.

Ejercicio 2: pase corto bajo presión simulada

Este ejercicio introduce un factor que marca la diferencia entre entrenar “bien” y entrenar útil: la presión. El objetivo no es que el pase salga perfecto, sino que aprendas a decidir rápido cuando el rival te aprieta, algo que ocurre constantemente en partido.

Qué trabajas con este ejercicio

Con esta tarea mejoras:

  • Calma bajo presión: aprender a no precipitarte cuando el rival llega.
  • Pase corto seguro con ambos pies.
  • Orientación corporal antes de recibir.
  • Toma de decisiones en espacios reducidos.

Este ejercicio no va de potencia, va de control del tiempo y del espacio.

Cómo organizarlo en el entrenamiento

Material: 4 conos + 1 balón.
Jugadores: 3 (portero + 2 apoyos). Se puede adaptar a más.

  1. Coloca un cuadrado de 8×8 metros. El portero se sitúa en uno de los lados.
  2. Dos apoyos se colocan en lados opuestos del cuadrado.
  3. Un jugador (o entrenador) actúa como presión pasiva, entrando al espacio tras el primer pase.
  4. El portero recibe el balón desde uno de los apoyos y debe:
    • perfilarse antes de recibir,
    • controlar a 1 toque si es posible,
    • jugar pase corto al apoyo libre.
  5. Tras el pase, el portero reajusta posición para volver a ofrecer línea de pase.

Empieza con presión suave y aumenta progresivamente la intensidad.

Variantes para subir el nivel

Para hacer el ejercicio más real y exigente:

  • Limita toques: máximo 2 toques por acción.
  • Presión activa: el defensor puede robar si llega a tiempo.
  • Apoyo condicionado: uno de los apoyos solo puede recibir con el pie no dominante.
  • Decisión tardía: el entrenador señala tarde a qué apoyo jugar, obligando a reaccionar.

Estas variantes obligan a pensar más rápido, no solo a ejecutar mejor.

Ejercicio 3: juego largo y cambio de orientación

El juego largo no es un recurso puntual, es una herramienta táctica. Saber cuándo y cómo cambiar la orientación del juego permite al portero aliviar presión, activar a compañeros lejanos y convertir una situación defensiva en una ventaja ofensiva. Entrenarlo bien evita rifar balones y mejora la lectura del partido.

Importancia del golpeo largo en el portero moderno

El golpeo largo sirve para:

  • saltar líneas cuando la presión es alta,
  • castigar basculaciones del rival,
  • activar extremos o laterales con espacio,
  • reordenar al equipo tras recuperación.

Un portero que domina este recurso no fuerza siempre el juego corto. Elige. Y elegir bien reduce riesgos innecesarios cerca del área.

Ejecución técnica correcta

Puntos clave para un golpeo largo fiable:

  • Colocación previa: perfílate con tiempo; no esperes a que el balón esté encima.
  • Apoyo firme junto al balón, orientado hacia el objetivo.
  • Contacto limpio con empeine (o interior largo si el pase es tenso).
  • Seguimiento del golpeo: acompaña con la pierna para ganar precisión.
  • Altura y dirección por delante del compañero, no al cuerpo.

Empieza sin oposición, pero pasa rápido a estímulos que te obliguen a decidir a qué lado cambiar.

Situaciones reales de partido

Este gesto aparece cuando:

  • el rival presiona alto y cierra líneas cortas,
  • recuperas balón tras un centro o despeje,
  • un lateral o extremo queda libre en el lado débil,
  • necesitas bajar el ritmo y respirar con balón largo y dirigido.

Un cambio de orientación bien ejecutado rompe presiones y da oxígeno al equipo. No es rifar: es gestionar el juego.

Ejercicio 4: toma de decisiones en salida de balón

Este ejercicio no busca mejorar el pase en sí, sino cuándo y por qué eliges una opción u otra. Muchos errores del portero con los pies no vienen de una mala ejecución, sino de una mala lectura previa. Aquí entrenas cabeza y pies al mismo tiempo, que es exactamente lo que exige el partido.

Leer al rival antes de decidir

La decisión correcta casi siempre se toma antes de recibir. Para ello necesitas identificar tres cosas en décimas de segundo:

  • Distancia del primer presionador
  • Dirección de la presión (te cierran un lado o te empujan hacia dentro)
  • Cantidad de rivales que saltan a presionar

Si el rival llega solo y desordenado, puedes asumir riesgo. Si llega en bloque y orienta la presión, la prioridad es asegurar. Leer esto rápido es lo que separa una salida limpia de una pérdida peligrosa.

Cuándo jugar corto y cuándo largo

No hay una opción correcta universal. La clave es contexto:

Entrenar esto implica forzar decisiones distintas, no repetir siempre el mismo patrón.

Cómo entrenar la calma bajo presión

La calma no aparece sola en partido. Se entrena exponiéndote a situaciones incómodas de forma controlada:

  • ejercicios con tiempo limitado para decidir,
  • presión progresiva (de pasiva a activa),
  • errores permitidos al inicio para ganar confianza,
  • repetición en contextos reales.

Aquí muchos se bloquean porque nunca entrenan el error. La calma aparece cuando entiendes que equivocarte forma parte del proceso, y cuando tu cuerpo reconoce situaciones que ya ha vivido en entrenamiento.

Ejercicio 5: portero como jugador extra (situación real)

Este ejercicio representa el paso final: cuando el portero deja de entrenar el juego con los pies de forma aislada y lo integra en el contexto real del equipo. Aquí ya no hay gestos “controlados”, sino decisiones constantes, presión real y lectura colectiva del juego.

Integrar al portero en tareas colectivas

El error habitual es entrenar al portero siempre aparte cuando se trabaja posesión. En partido, sin embargo, el portero es un jugador más cuando el equipo inicia desde atrás.

Integrarlo en tareas colectivas permite:

  • Mejorar su ubicación para ofrecer línea de pase
  • Entender cuándo fijar y cuándo jugar rápido
  • Coordinarse con centrales y laterales
  • Asumir decisiones reales con consecuencias

Aquí el portero aprende a leer el juego colectivo, no solo su gesto técnico.

Ejercicio tipo rondo adaptado

Organización básica:

  • Rondo 5v2 o 6v3.
  • El portero ocupa una de las posiciones exteriores.
  • Regla clave: al menos un pase debe pasar por el portero antes de cambiar de orientación o progresar.

Normas para el portero:

  • Máximo 2 toques.
  • Obligatorio perfilarse antes de recibir.
  • Penalización si juega siempre al mismo apoyo.

Progresión:

  • Limitar a 1 toque.
  • Añadir presión dirigida hacia el portero.
  • Cambiar orientación tras pase del portero.

Este formato reproduce situaciones reales de salida limpia bajo presión.

Entrena el juego con los pies con confianza y control

Dominar el juego con los pies no va de hacer cosas espectaculares, sino de sentirte seguro cuando el balón pasa por ti. Cuando sabes perfilarte, decidir a tiempo y ejecutar con calma, el juego fluye y los errores se reducen. Esa confianza no aparece de un día para otro: se construye con entrenamientos bien enfocados y repitiendo situaciones reales hasta que se vuelven automáticas.

Trabajar estos ejercicios de forma constante te permitirá tomar mejores decisiones bajo presión, ayudar al equipo en salida de balón y gestionar el partido con más control. Ahí es donde el portero deja de dudar y empieza a mandar.

En ese proceso, el equipamiento también acompaña. En CP Gloves entendemos que el portero moderno necesita sentirse cómodo y seguro en cada acción, tanto bajo palos como con el balón en los pies. Por eso diseñamos guantes pensados para rendir en entrenamientos exigentes y partidos reales, donde la confianza marca la diferencia.

Entrena con criterio, repite lo que importa y rodéate de material que esté a la altura de tu juego. Porque cuando confías en lo que haces y en lo que llevas, todo es más sencillo desde atrás.

Preguntas frecuentes sobre el juego con los pies del portero

En esta sección resolvemos dudas habituales que aparecen tanto en porteros jóvenes como en entrenadores. Las respuestas están pensadas para aclarar qué entrenar, cuándo hacerlo y cómo evitar errores que se pagan caros en partido.

¿A qué edad debe empezar un portero a trabajar el juego con los pies?

Desde etapas tempranas. En fútbol base ya es recomendable familiarizarse con el balón, trabajar controles sencillos y pases cortos sin presión. No se trata de exigir decisiones complejas, sino de normalizar que el portero juegue con los pies desde el inicio. Cuanto antes se integre, más natural será en categorías superiores.

¿Cuántos ejercicios con balón debe hacer un portero por semana?

Depende de la carga de entrenamientos, pero como referencia:

  • 2–3 tareas específicas por semana son suficientes para progresar.
  • No hace falta dedicar sesiones enteras: 10–20 minutos bien trabajados aportan más que muchas repeticiones sin contexto. La clave está en la regularidad y la calidad del estímulo, no en la cantidad.
¿Es mejor entrenarlo solo o con el equipo?

Ambos formatos son necesarios y se complementan:

  • Individual: ideal para corregir técnica, perfil corporal y golpeo.
  • Colectivo: imprescindible para entrenar decisiones reales, presión y lectura del juego.

El error es elegir solo uno. El progreso real aparece cuando lo individual se valida en tareas colectivas.

¿Qué errores provocan más goles con los pies?

Los errores más habituales son

  • Recibir mal perfilado y necesitar un toque extra.
  • Decidir tarde bajo presión.
  • Jugar corto cuando no hay apoyos claros
  • No escanear antes de recibir.
  • Entrenar siempre sin oposición

La mayoría de estos errores no son técnicos, sino de lectura y decisión, y se corrigen con ejercicios bien planteados.

¿Influye la equipación en el juego con los pies?

Sí, aunque no sustituye al entrenamiento. Sentirte cómodo y seguro con tu equipación ayuda a ejecutar con más confianza, sobre todo en controles, apoyos y golpeos. Un material adecuado aporta estabilidad y comodidad, pero el rendimiento con los pies se construye entrenando bien y con criterio.

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